Boca y su fiesta

La alegria doble de Boca y Palermo
Boca no generó mucho juego sino que se apoyó en el golpe por golpe , en el ida y vuelta, y así como generó muchas situaciones de riesgo, como le gusta a Ischia, también sufrió algún sobresalto. Su principal virtud fue que encontró el desnivel rápidamente: a los cinco minutos, la acción nació de un rechazo largo de Paletta al área rival; Palacio asistió de cabeza a Palermo y el N° 9, de derecha, batió a Medrán.
Una de las explicaciones de la poca incidencia de Riquelme, quizás, esté en eso: porque el gol temprano lo relajó inconscientemente o porque tuvo dos compañeros nuevos como socios en la línea de volantes: Castromán (por la derecha) y Vargas (por la izquierda).
San Martín no se quedó. Intentó reaccionar con los desempeños de Galván y Décima, que compensaron el trabajo que ofrecía el medio campo de Boca con envíos largos y el recurso de las pelotas paradas . Recalde fue peligroso, además, a la espalda de Maidana. La suerte jugó para los xeneizes en un disparo desde afuera del área de Décima que dio en el travesaño y pegó en Caranta, aunque en lugar de ingresar en el arco se fue al córner. El equipo de Quiroz contó con más chances para el empate con el mismo protagonista: Tonelotto. Primero, con un cabezazo que se fue apenas desviado en el segundo palo, y luego con una chance clara que Caranta evitó ya en la segunda etapa. Boca no se quedó atrás porque Medrán les desvió dos mano a mano a Palermo y a Palacio.
Boca terminó de encontrar los espacios con el ingreso de Neri Cardozo por Castromán, que le dio otra movilidad al equipo, y la expulsión de Alejandro Gómez, que vio correctamente la tarjeta roja por doble amonestación tras una infracción sobre Riquelme.
Si once contra once se le hacía complicado a San Martín controlar a las figuras xeneizes, con la pérdida de Gómez se le dificultó aún más, aunque Quiroz probó con la modificación de Nicolás Herrera por Bravo.
Los dirigidos por Ischia tuvieron espacio y tiempo para manejar el balón y cada contraataque significaba un peligro de gol para los locales. Y fue el colombiano Vargas quien luego de trasladar el balón asistió a Palermo para su segunda conquista. Esta vez Medrán tocó la pelota, pero no impidió que se transformara en el segundo festejo del gladiador .
Boca todavía tiene mucho camino por recorrer. Está con la cabeza en
26 Febrero 2008




