Los de argentinos casi pierden el olimpo

Argentinos casi lo pierde
Como siempre, Argentinos y Olimpo suelen librar una batalla sin término con el descenso. Es hasta agotador mantener esa lucha todas las temporadas, casi como una rutina impostergable. Sin embargo, y a diferencia de años anteriores, Argentinos logró tomarse un respiro de semejante presión. Echó raíces de buen juego durante el Apertura, lo que le permitió un colchón de puntos demasiado confortable para darse el gusto de soñar con la clasificación a algún torneo internacional. Diferente es la realidad del equipo bahiense, que con la derrota de ayer hace equilibrio para no caer en los abismos del descenso.
Pero regresemos a Argentinos. El equipo de Gorosito entusiasma de a ratos. Saca a relucir la audacia y el buen juego a cuentagotas, aunque sufre demasiado por su inestabilidad defensiva y emocional. Ayer pasó de un primer tiempo brillante a suplicarle a Pablo Lunati para que pitara el final del partido. De no ser por la indolencia y la falta de rebeldía de Olimpo, el resultado pudo haber sido otro. Es una cruda realidad: el equipo de Saporiti está más cerca de
Los prejuicios de un partido pobre se desvanecieron en apenas segundos. En la primera acción Matute Morales dio un pelotazo en el palo. Ironía o casualidad, la jugada de Morales activó a Argentinos, que inquietó cuatro veces en seis minutos a Cauterucci, demasiado inseguro y dubitativo. Definitivamente, no fue la mejor tarde del arquero de Olimpo: se retiró lesionado a los 24 minutos y tuvo algo de responsabilidad en el gol de Mercier, que cabeceó un centro de Barzola cerca del área chica.
Argentinos encontró en Hauche y Peñalba el foco generador de juego. Al circuito creativo se sumaba a veces Ortigoza, criterioso en el traslado de la pelota y eficiente para el quite. Además, en la ofensiva, la insistencia de Abán siempre fue un toque de atención para la defensa bahiense.
Tanta superioridad de Argentinos esta vez no puede encontrar excusas en las dimensiones acortadas de su cancha. En Bahía Blanca, Olimpo también saca provecho de esos terrenos que se asemejan cada vez más a los del fútbol de salón. Más allá de los eternos cuestionamientos, las canchas chicas obligan a recurrir a la destreza y a la precisión de un billarista. Y Hauche tuvo mucho de estas aptitudes para guiar a Argentinos a una victoria que debió haber sido más abultada. Hauche asistió con pases finos a Abán y a Peñalba, y estuvo cerca de convertir un gol de emboquillada con un toque suave, algo incómodo por tener dos marcas encima.
Sin razones, Argentinos disminuyó el ritmo en el segundo tiempo y casi lo paga caro. Olimpo insinuó algo de peligro con Ulloa y Jorge Martínez. Después Saporiti apostó con los ingresos de Mariano Martínez y Leandro González, pero le faltó pericia para acertar las pocas situaciones claras que generó.
La apuesta de Olimpo dejó bien parado a Argentinos para el contraataque. Dos buenas intervenciones de Ramírez -reemplazó a Cauterucci- mantuvieron el suspenso hasta el final, pese a que las acciones de peligro ya se habían llamado a retiro.
25 Marzo 2008




