Racing: team o racing nightmare

Hay una crisis sin fin
Crisis, tensión, incertidumbre, desazón, violencia, desconfianza, hastío… Cualquiera podría pensar que estas palabras podrían componer algún nuevo thriller del escritor galés Ken Follett, pero lejos están de pertenecer a una obra literaria. Simplemente, y no tanto, se trata de fútbol. Específicamente, de Racing. Ese conjunto de palabras, en definitiva, se aplican a una historia menos rica en su narración, pero con la misma carga emocional que la de cualquier novela del género. Con sólo repasar lo sucedido en las últimas 72 horas y lo que podría pasar en las próximas 48 será suficiente para comprender de qué se trata el momento que atraviesa
El estado de crisis es permanente. Los serios problemas deportivos -con un equipo que apenas cosechó tres puntos, marcha último y está cada vez más cerca de
La tensión y la violencia representan el foco de conflicto más preocupante por estas horas. La clausura del estadio, por los incidentes que derivaron en la suspensión, a los 32 minutos del segundo tiempo, del duelo con Estudiantes, el sábado último, en Avellaneda, podría confirmarse hoy por la tarde, después de la reunión del Comité de Seguridad. La incógnita está concentrada en saber si será sancionado el club con la quita de puntos. Algunas versiones indican que esta determinación no se tomará en lo inmediato.
También deberá resolverse, aunque sí con prontitud, cuál será el escenario del choque de Racing con San Martín, de San Juan, del viernes próximo. Se barajan dos alternativas: la primera, aunque menos viable, es que el partido igualmente se dispute en el Cilindro, pero a puertas cerradas. Y la segunda, la que parece más adecuada, es realizar el cotejo en la cancha de Banfield. Lo que sí está prácticamente resuelto es que no se jugarán los 13 minutos que restan; el partido se le dará por ganado a Estudiantes.
El hastío es otro de los elementos que encienden una luz de alarma. Hoy, a las 18, los hinchas de Racing se concentrarán frente al Congreso para manifestar su repudio contra Blanquiceleste SA, y se teme que se repitan los hechos de violencia que se vivieron en la última manifestación frente a
En esta oportunidad se asegura que los simpatizantes no marcharán y esperarán las noticias de una comisión, compuesta por miembros de tres agrupaciones de
La incertidumbre también aparece en el centro de la escena. El final del ciclo de Miguel Angel Micó tiende a acelerarse. Las imágenes del técnico en la práctica de ayer, con la mirada perdida y el gesto adusto, hacen suponer que una derrota ante San Martín, de San Juan, podría ponerle el punto final a su conducción técnica. El entrenador parece no encontrar respuestas a esta difícil situación y se hace muy complicado imaginar que pueda resistir otro traspié más.
La desazón invade al plantel. Ayer, antes de la práctica, se reunieron en el vestuario por más de una hora con la intención de fortalecer el grupo. Además de hacer una profunda autocrítica, los jugadores están muy afectados por los arbitrajes: “Da bronca porque uno hace todo para sacar a Racing de donde está y no lo dejan. Que los árbitros nos tiren un partido abajo da bronca y da para pensar muchas cosas. A Racing todo le cuesta el doble”, dijo Matías Sánchez, el único futbolista que enfrentó a la prensa.
La desconfianza también aumenta con el correr de los días. Los jugadores prefieren no manifestar su descontento con el presidente de Blanquiceleste SA, Fernando De Tomaso, sin embargo, se supo que ellos se sienten desprotegidos. En estos días nadie de la empresa se acercó al grupo para brindarle respaldo. Incluso los futbolistas esperaban la presencia de algún integrante de la gerenciadora ayer en Avellaneda. Además, los jugadores aguardan, entre hoy y mañana, poder cobrar el mes de sueldo atrasado. Por lo bajo, algunos aseguran que la expectativa de que eso suceda es muy baja.
25 Marzo 2008




