Velez sigue en la punta

Le gano a Newells por la minima diferencia
La diferencia fue un penal que, en realidad, no fue . Diego Abal, el árbitro, observó una falta a Escudero y Toti Ríos marcó la diferencia. No ofreció mucho más el puntero. O sí: la muy buena tarea del arquero Montoya, de lo mejor desde que llegó a Liniers. Newell s mereció algo más: cambió la timidez del comienzo por la audacia del final. Pero no le alcanzó, por sus fallas en el momento de la definición. Y perdió otra vez fuera de Rosario.
El partido comenzó con un leve dominio de Vélez y con una indecisión global de Newell s. Quedó la sensación de que el equipo de Liniers pretendió avanzar con decisión y que el conjunto de Newell s se presentó preparado para marcar y correr. De pronto, un error del árbitro Diego Abal cambió las intenciones de unos y otros. Escudero, el hábil volante de Vélez, cayó en el área, sin ser tocado por Spolli; tampoco, por Schiavi. Debió ser amonestado, pero el juez cobró penal. Que fue marcado por el Toti Ríos, a la izquierda del arquero Villar. Primero, lo había marcado a la derecha del guardavallas, pero el juez lo anuló por invasión de zona.
Cambió, entonces, muy rápido el desarrollo, ya que el gol de Vélez fue a los 15 minutos. Newell s, preparado para contener el avance de Vélez con dos líneas de cuatro hombres, debió transformar su idea por una propuesta más ofensiva. Pero su juego careció de ese argumento y apenas avanzó con envíos sin fuerza ni precisión.
Tampoco Vélez fue un derroche de virtudes: apenas Escudero enseñó el mejor camino, pero sus intervenciones no expresaron mayor calidad. Y los tanques, Silva y Balvorín, en el ataque, lucharon más de lo que jugaron. No tuvieron espacios para lucirse, maniatados por los zagueros adversarios y por las pocas ocasiones de riesgo propio.
Los minutos transcurrieron casi sin modificaciones. Newell s, en realidad, atacó con más determinación, pero sus confusos envíos al área casi siempre fueron contenidos por Montoya y compañía. Vélez, sin embargo, no explotó con inteligencia los espacios dejados por el equipo rosarino en la zona media. La tarea del equipo dueño de casa no fue vistosa, no tuvo el patrimonio en casi ningún momento de ser el dominador exclusivo del juego.
El ingreso de Cabrera por Scotti le dio a Newell s algo más de juego en el mediocampo, pero siempre se mostró lejos del área. Los centros y los envíos cruzados al centro del área se ofrecieron como las principales virtudes del conjunto rosarino, que se desesperó a medida que se acercó el final.
Sin embargo, la mínima diferencia no dejó espacio para las dudas: Newell s fue una amenaza más por lo numérico que por su propio juego. Y cuando se acercó mejor, Montoya surgió en su mejor dimensión. En realidad, Vélez le infló el pecho a Newell s: lo dejó venir, le cedió la pelota, lo transformó en protagonista. Por caso, el cambio de Coronel, un volante de marca, por Silva, un delantero, le dio más aire a la aspiración del conjunto rosarino por la igualdad.
Sin embargo, los avances de Newell s chocaron una y otra vez contra Montoya, el mejor del partido. Y Vélez, con muy poquito, con casi nada, ganó por la mínima diferencia. Y sigue primero, por encima de todos, más allá de cualquier conjetura.
12 Marzo 2008




